Estoy en una oficina de provincia donde me contrataron para trabajar durante una semana. El lugar es extrañísimo: hay decenas de secretarias y hombres de traje que se mueven de un lado a otro por pasillos anchos sin hacerme caso. No sé en qué consiste mi trabajo y eso me preocupa. Intento enviarle un mensaje a Doris, pero en mi celular aparecen números incomprensibles, imágenes de gatos, un reloj redondo y blanco con ojos. Sé que me puedo ir al hotel y que nadie se daría cuenta, pero me parece poco ético. Salgo y camino por un centro comercial. De pronto descubro que estoy en la Mega, y que tengo que comprar pan navideño. En una correa llevo a un pastor alemán enorme que tiene el cuello muy largo y que va olisqueando todo. Llego al estante de los panes: vienen en paquetes de tres, pero yo sólo necesito uno. Para que el pastor alemán no se coma los panes, hago que meta la cabeza en un hueco de la pared. Tomo uno de los paquetes, veo que los panes son como nudos de cuerda; tienen pasas y nueces: se ven riquísimos. El pastor alemán desaparece y entro por una puerta grande: del otro lado hay una casa muy lujosa, repleta de libreros. Miro los libros: hay ediciones antiguas de Shakespeare y Cervantes. Aparece el dueño de la casa: es una especie de conde; usa capa negra y gorro de mosquetero. Me dice que suba por unas escaleras, que en el segundo piso está lo mejor de su colección. Veo las escaleras: le digo que si ahí pusiera un elevador, podría aprovechar las paredes entre los pisos para poner más libreros; él se queda pensativo. Aparece el elevador que propuse: entro. Voy subiendo lentamente; de las paredes tomo un librito: es una edición rara de Jorge Ibargüengoitia. Llego arriba, donde hay una terraza al aire libre llena de estatuas y vegetación, se supone que es el Castillo de Chapultepec. Aparece mi amigo Peter, me dice que quedó de verse ahí con una chava que se llama Sara; le digo que se apure, que no la haga esperar. De pronto suena su celular, Peter contesta y se aleja. Yo me dirijo a una especie de placita rodeada de bancas donde hay personas sentadas, leyendo; en el centro está una enorme mesa de cristal llena de revistas y jarras de agua. Veo que entre los lectores hay varias mujeres muy elegantes de edades diversas; me pregunto cuál de todas ellas será Sara. De pronto, hombres y mujeres interrumpen sus lecturas al mismo tiempo y me miran sonriendo, como esperando que les platique algo interesante… Despierto.
lunes, 11 de diciembre de 2017
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
-
Doris y yo vivimos en un departamento pequeño, no tenemos perros y somos otras personas. Después de comer le aviso que voy a dar una vuelt...
-
4:30 am: sueño una película basada en Philip K. Dick: Dick recorre las calles acompañado de Popeye, su mejor amigo: los 50s, California: Al...
-
Primer sueño: voy con Jacovich Gma subiendo por una escalerita de caracol repleta de japoneses, él me va platicando sobre unos excelent...
No hay comentarios:
Publicar un comentario