Primer sueño: me encuentro en una habitación esférica que sólo tiene un sillón antiguo y una mesita. Estoy esperando a Ingrid y Magdalena que van a llegar a que les dé una clase de tarot. Pasa el tiempo y no aparecen, así que trato de enviarles un mensaje por mi cel, pero las paredes de la esfera son metálicas y no tengo señal. Entonces veo que Magdalena está en la banca de un parque, leyéndole el tarot a un español. La banca donde están sentados se encuentra a la orilla de una ancha vereda que se pierde en el horizonte: el cielo es gris, hay árboles grandes y mucha neblina. Noto que Magdalena usa un sombrero horrible, adornado con plumas de avestruz que la hacen parecer un plumero. Llega Ingrid a la esfera, viene cargando unos paquetes; se disculpa y dice que me trajo a regalar unos libros. Luego estoy en el balcón de la casa sateluca donde viví de niño: hay una ventana abierta que da a la recámara de mi mamá y mi papá. Entro a hurtadillas por la ventana; mi mamá está viendo la tele, y aunque me ve, no me hace caso. Se abre una puerta y aparece mi papá, quien en el sueño es un famoso científico; me dice que salude a mi hermana. Entra una mujer grande: es una hermana mayor que no conozco, me abraza con fuerza y me pongo a llorar. Luego todo cambia: Doris y yo estamos en la casa; faltan unos segundos para que termine el año y nos sorprende el silencio pues nadie está echando cohetes. Vamos a la cochera: el cielo se ve iluminado por una luz ocre, algo siniestra. Me pongo a caminar como un pingüino y Doris me mira con extrañeza. Cuando salimos a la calle llega un auto convertible y se estaciona en la banqueta de enfrente: el conductor es mi amigo Manolo. Se baja del auto, Doris y yo corremos a abrazarlo; notamos que está muy elegante. Manolo nos dice que viene a la cena de año nuevo de su familia; lo acompañamos a una casa donde se oyen pláticas, risas y música. De pronto sale la mamá de Magdalena (quien en el sueño también es mamá de Manolo), y cuando Doris le pregunta por su hija, nos contesta que ya está durmiendo. Le decimos que traemos regalos: entonces me doy cuenta de que junto a nosotros hay un carrito del supermercado lleno de lociones y jabones finos. Volteo hacia la casa: detrás de una de las ventanas se ven varios antifaces negros y el sombrero con plumas de avestruz de Magdalena… Despierto. Segundo sueño: es muy noche, estoy volando por el Periférico a la altura de Plaza Satélite, voy de norte a sur. Para poder volar, tengo que oprimir una obsidiana redonda que oculto en la palma de mi mano. Voy muy lento y bajo, como a dos metros del suelo. En una parada de camión hay varios turistas gringos con sombreros y camisas floreadas: se me hace raro que estén ahí a esas horas, pues solamente pasan automóviles. Sigo volando: llego a un llano donde acaban de chocar dos coches de carreras. El piloto de uno de ellos está recargado en una llanta muy grande que se safó: es David Lynch de joven. Alrededor del choque hay varios muertos: al acercarme descubro que en realidad están fingiendo y aguantándose la risa, lo cual me causa mucho miedo. Llego a la Comercial Mexicana de Boulevares (ahora Mega): en el sueño la veo como era a mediados de los 70s. En el camellón sobresale la "cabeza" de una lombriz gigantesca: el resto del cuerpo está enterrado y sé que la cola llega más allá de Lomas Verdes. La lombriz está formada de un material gelatinoso de color azul metálico: se supone que es extraterrestre, y que llevaba enterrada millones de años; salió a la superficie por el temblor. No sé si está viva o muerta, pero cuando la toco, vibra. Luego estoy en un túnel en espiral; una presencia me comunica que la civilización de donde proviene la lombriz sigue existiendo aún, y que a continuación voy a ver una de sus ciudades. Al salir del túnel me veo a mí mismo; soy una especie de monigote: uso sombrero plano y traje negro de viejito. Estoy inmóvil. Junto a mí hay un mueble victoriano de mi estatura repleto de cientos de bocas de buzón. Aparece Georgina Montelongo, quien en el sueño es mi maestra de primaria; me dice que cuando yo muera, la Humanidad introducirá por esas bocas sus recuerdos… Despierto.
jueves, 7 de diciembre de 2017
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