lunes, 4 de septiembre de 2017

4 DE SEPTIEMBRE DE 2017

Primer sueño: estoy en el jardín de una mansión enorme, frente a mí hay unas escaleras donde posan varias mujeres que usan sombreros anchos y largos vestidos de seda. De pronto aparece un automóvil antiguo que me tapa la visión: a través del cristal de las ventanillas se siguen viendo las mujeres, pero ahora son más viejas y siniestras. Bajo a un estacionamiento subterráneo muy oscuro y regreso con dos ramas gordas en forma de horqueta que necesito; llega nuestra amiga la Chulis y me dice que las mujeres son hechiceras. Luego entro a la mansión: el interior es nuestra casa, aunque algo diferente; hay estambres de colores colgando en todas partes. Doris me explica que Lucy y Juan, los vecinos de junto, están construyendo un río subterráneo que va a pasar por debajo de la biblioteca: aparece la imagen de un río caudaloso, sostenido por pilares como estalactitas. Doris dice que hay que investigar si el río arrastra esferas de pirita, que son valiosísimas; de no ser así, entonces tendríamos que demandar a los vecinos. Veo a Lucy y Juan platicando en su propia sala: dicen que su familia es normal, pues sus hijos, aunque no trabajan ni estudian, siempre se levantan temprano. De pronto sale de la pared un niño gordo que en el sueño es mi hermanito, me dice que vayamos corriendo al cuarto de los juguetes a disfrazarnos de caníbales. Ya disfrazados, llegamos a donde está el hijo de Lucy y Juan viendo la tele: comenzamos a danzar y a dar alaridos a su alrededor para asustarlo; junto a nosotros brincotean varios perritos. Luego entro a una sala de costura, donde supuestamente está mi amigo Timo escribiendo un artículo en mi computadora vieja, necesito verlo para preguntarle algo importante (no recuerdo qué). Timo no está, pero sí dos chavitas que en el sueño son Andrea Ávila y Alina Toalavía, pero de niñas. Están jugando al resorte con otras niñas un poco más grandes; me dicen que Timo acaba de regresarse a Mérida y que se llevó mi compu… Despierto. Segundo sueño: voy caminando con Doris por una calle, un tipo con cara de camello se nos cierra en su automóvil  y dice palabrotas. Le pego fuerte en el hombro con la punta de un paraguas, él se asusta y acelera su auto para luego chocar de frente con una de las columnas que sostienen el segundo piso del periférico. Doris y yo nos subimos a nuestro auto y arrancamos; al encender el radio, escuchamos al cara de camello diciendo que va a ir con su hijo a ver el nuevo episodio de The Twilight Zone. Pasamos por una avenida donde hay dos policías durmiendo dentro de una patrulla estacionada; Doris se desvía y se va por unas callecitas muy estrechas. Al final se ven el hombre cara de camello y su hijo sentados en la mesa de la cocina: alguien les sirve un platón donde hay un mapamundi de salsa verde… Despierto. Tercer sueño: Doris y yo estamos en un balneario con mis tíos y primos; es un impresionante lugar lleno de vegetación y rodeado de cascadas verdes. Arriba hay unas construcciones amarillas de piedra con cierto aire oriental; pienso que es el paraíso. Me alejo del grupo: subo por escalones de agua y entro a las construcciones. Luego cruzo un pasillo encharcado; me doy cuenta de que estoy descalzo. Llego a una especie de cueva; ahí, mi mamá me regala una almohada muy lujosa: "para que puedas dormir bien", dice. Me acuesto a dormir y sueño con una mujer que está frente a un precipicio neblinoso: a unos metros del borde sobresale una torre delgada y muy retorcida donde se supone que vive un gigantesco gusano prehistórico. La mujer es una arqueóloga: sé que su esposo está en la India y que maneja un jeep; también sé que el gusano gigante vive en las aguas profundas y que a lo mejor ya está muerto. De pronto, el precipicio se convierte en un fregadero donde estoy lavando los trastes: veo cómo se escurre el agua, pero ahora entiendo que todo va a dar a donde está el gusano, vivo o muerto. Luego estoy con Doris en un restaurante japonés; llegan Gina y Alberto y nos dicen que ellos invitan, pues acaban de ganarse un premio. Alrededor de la mesa hay muchos exhibidores con diferentes tarjetas en forma de peces: empiezo a sacarlas todas para verlas bien, pues quiero completar la colección… Despierto.  

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17 DE FEBRERO DE 2019