miércoles, 6 de septiembre de 2017

6 DE SEPTIEMBRE DE 2017

Estoy en una librería muy antigua: hasta donde alcanza la vista hay estantes de libros viejos y muy maltratados. Me detengo frente a un librerito para buscar la última novela de Paul Auster: todos los volúmenes que están ahí se ven destartalados, grises y llenos de mugre. Saco un pequeño cuaderno; se trata de la primera y rara edición de un libro de cuentos de Ignacio Betancourt: veo que tiene algunos dibujos de flores, árboles y casitas, más unos poemas dedicados a una señora. Pienso que puede ser valioso, pero le faltan más de noventa páginas así que vuelvo a ponerlo en su sitio. Reviso otros libros: hay uno que narra la vida secreta de Jesús en China y Japón; cuando lo abro veo que está lleno de hongos. Me agacho y encuentro un libro grande y nuevo que tiene una cubierta plástica totalmente negra: al quitarla, descubro que se trata de una biografía del Che Guevara. Abro el libro y empieza a sonar una marcha militar: en la cuarta de forros hay una nota escrita por mi amigo Luis Barrera, especialista en el tema. Luego estoy con Doris en un aeropuerto, llevamos un rato esperando a que salga nuestro vuelo. Hace frío y vamos muy abrigados con orejeras, bufandas y gorros de estambre; a lo lejos, junto a una de las puertas de entrada, está Mave Gaya comiéndose una dona. Nos acercamos a un local: desde los cristales vemos que se trata de la oficina de Vicente Leñero, quien está sentado en su escritorio revisando unos papeles con su secretaria. Nos sentamos en el suelo, tratando de que nuestras cabezas queden por debajo del cristal para que Leñero no nos regañe. De pronto, la madera del barandalito que está situado justo donde termina la ventana, se hace elástica y empieza a reducirse hasta reventar haciendo mucho ruido. Nos vamos presurosos de ahí. Yo estoy preocupado porque no sabemos dónde está el equipaje y necesito usar mi lap. Entonces pienso que no sería difícil robarme la lap de otro pasajero: que puedo votar la clave con el software que hizo Edgar Ríos y que tengo guardada en mi usb. Aparece  Rod Serling  y, ceremoniosamente, nos indica que ya podemos abordar (anoche estuvimos viendo episodios de The Twilight Zone). Recorremos un pasillo largo hasta llegar al avión: es un cubo muy grande donde todos los pasajeros van acostados en cobijas y petates. Unas señoras nos indican que en el fondo hay lugar para nosotros; en una ventanilla está Gilberto Soriano pero no nos ve. Empieza a retumbar el sonido de las hélices. Luego todo cambia: estoy viendo una animación en mi lap: cada determinado tiempo oprimo "alt-ctrl impr pant", para guardar los fotogramas. Al final descubro una serie de imágenes muy extrañas: plumas de pavorreal, explosiones multicolores de luz, paisajes extraterrestres. La que más me impresiona es la escena de un hombre cayendo: se ven las suelas de sus zapatos en primer plano, y al fondo un lavabo y un excusado… Despierto. 

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17 DE FEBRERO DE 2019