Primer sueño: es muy temprano y voy caminando por unas
calles desconocidas de la colonia Roma; alrededor hay muchos árboles cargados
de pájaros que cantan. En las escaleritas de un lujoso edificio encuentro una
revista muy grande: la paro en el suelo y me llega al mentón; al revisar las
páginas veo varios anuncios de los años 50s y un artículo con fotos sobre los Xochimilcas que me interesa mucho.
Cargo la revista a mis espaldas y empiezo a caminar. Paso por un camellón lleno
de bancas; en una de ellas están Alberto Buzali, Sophia Barba y Nancy Michell
comiendo sándwiches; al verme me saludan con gusto (en el sueño, Sophia y Nancy
son hijas de Buzali). Sigo caminando: más adelante, en otra banca, están mis actuales
alumnos de la Escuela de Escritores, leyendo libros. Descubro que en la portada
de la revista hay una foto de Jaime Sabines; como no quiero que los alumnos
crean que me gusta Sabines, barajeo las hojas para que queden a la vista las
fotos de los Xocimilcas. Cuando estoy pasando frente a ellos, me doy cuenta de
que lo que en realidad se ve es el anuncio a página completa de un taller
automotriz que muestra a una mujer gorda con muy poca ropa. Me da un poco de pena, así
que me oculto detrás de la revista esperando que no me hayan reconocido.
Entonces me asomo por el borde de las páginas: mis alumnos están corriendo en
tropel hacia el horizonte: a lo lejos se ve una montaña coronada de nubes.
Enfoco la mirada: entre las nubes hay un enorme platillo volador que apenas se
distingue; parece un ser orgánico y me da mucho miedo. De pronto aparecen en la
revista los diez mandamientos, pero escritos en jeroglíficos alienígenas…
Despierto. Segundo sueño: me encuentro
en una reunión con varios amigos de los grupos Facebook de rock progresivo; todos están sentados en una confortable salita.
Yo lo miro todo desde la parte alta de una litera: los demás me dijeron que me
fuera ahí para que no echara desmadre. Junto a mí está mi perrita Frida, pero
de bebé. Entre los invitados reconozco a varios: Juan Bobadilla, Ben Ponce, Jacovich
Gma y Eduardo Gómez Espinoza quien pone en un tornamesa el Selling England by
the Pound para su análisis y discusión. Bajo de la litera y paso a una
bodeguita para llamarle por teléfono a Doris; desde una ventana redonda se ve
la casa de la vecina de enfrente, pero totalmente en ruinas. Regreso a la reunión, Eduardo
está repartiendo unos enormes platos de sopa de verduras: se supone que es un
platillo típico inglés y que hay que comérnoslo mientras escuchamos el disco. Subo
a la litera; aunque la sopa está riquísima es mucha para mí, así que saco
algunos cubitos de papa del plato y se los doy a Frida. De pronto el sueño
cambia y estoy en la parte trasera de un automóvil grande: miro el espejo
retrovisor del parabrisas y descubro que quien maneja es mi amigo Timo. Me dice
que acaba de rentar el auto y que vamos a revisar las ruinas que se
descubrieron en la casa de la vecina de enfrente (las últimas semanas ha habido
albañiles en la casa que está casi enfrente de la nuestra). Luego
estamos Timo y yo bajando unas escaleritas de metal que dan a una excavación: alrededor
hay albañiles con palas y mujeres que
cantan mientras acarrean cubetas llenas de tierra… Despierto.
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Tremendo sueño jeje Que buena reunión
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