lunes, 14 de agosto de 2017

14 DE AGOSTO DE 2017

Primer sueño: Doris y yo vamos a comprar un tiempo compartido en un barco terrestre. Recorremos el lugar: nos asomamos a los departamentos del primer piso, son grandes pero muy ruidosos y por las ventanas pasa gente que se asoma a curiosear. Subimos por un elevador a los pisos superiores. Los departamentos de arriba son más tranquilos, pero ya todos están ocupados: en uno hay una señora en camisón peinándose frente a un espejo; en otro un legionario viendo la tele. Desde el pasillo se mira un horizonte de tonos pasteles surcado por gaviotas y nubes. Bajamos por unas escaleritas secretas, en uno de los descansos hay una delgada puerta sin cerrojo. Nos asomamos: se trata de una habitación lúgubre y llena de polvo; pienso que estaría perfecta para dormir sin interrupciones. Seguimos bajando: las escaleritas secretas dan a un baño pequeño, lo cual se me hace extrañísimo y poco práctico. Ese baño está conectado con el baño de la Librería Icaria, que en el sueño es muy diferente al baño de la realidad. Se trata de un pequeño gabinete lleno de cajas con libros; del techo cuelgan prendas de ropa tropical y en las paredes hay adornos diversos: un sapo de barro, un colibrí de cristal que gira emitiendo destellos multicolores, un grupo de duendes blancos en relieve, haciendo tareas diversas. Salgo por una puertita: Itzia está enojadísima pues alguien se robó la escultura que le había regalado Emilio Azcárraga (en mi sueño, Emilio Azcárraga es un escultor famoso). De pronto estamos en el amplio comedor del barco, donde varios hombres elegantísimos están escuchando una conferencia de Mario Todd. En la mesa hay azucareras de porcelana y cohetes espaciales a escala (por estos días, Todd inicia un curso sobre cine de ciencia ficción). Entonces me doy cuenta de que estoy muy fachoso y salgo corriendo a cambiarme de ropa: en el primer departamento que visitamos están nuestras maletas; se nota que alguien las estuvo esculcando, lo cual me da mucho coraje. Despierto, y cuando estoy buscando el cuaderno para escribir el sueño, veo que la pluma, moviéndose sola cual bailarina de ballet, está escribiéndolo ya… Despierto de verdad. Segundo sueño: me encuentro en un lugar extraño, parecido a un almacén; tengo que ir a trabajar al Hotel Jardín Amazonas (un hotel donde trabajé varios años a finales de los ochentas), pero todas mis camisas están arrugadas y no me da tiempo de plancharlas. Entonces recuerdo que ya no trabajo ahí y que Doris va a pasar por mí para que vayamos a dar clases a una escuela nueva. Doris llega manejando un volkswagen: me subo y recorremos varias calles rumbo a la salida a Cuernavaca. Cuando por fin llegamos a la nueva escuela, descubrimos que se trata de un enorme templo pagano en medio del bosque. Es de noche, hay muchísima gente y se está celebrando un bailable. Las parejas están en hilera y hacen movimientos lentos; entre los bailantes están mi hermana Vero y su marido, algunas de mis primas mayores y un montón de fantasmas. Suena una música fuerte, como swing metalero. Mabe Gaya y Eda Sofía bailan con dos hombres de los años 20s: les gritamos, pero ellas no nos oyen. Doris se va a buscar a nuestra amiga Itzeel. A mí me preocupa que se haya cancelado la clase, así que camino entre la apretada multitud buscando a alguien que me pueda ayudar. Llego a "la gerencia": se trata de una especie de diminuta cabina donde una disc jockey greñuda está tratando de desenredar los cables de sus tornamesas con una aguja de tejer. En los altavoces empieza a sonar una cumbia horrible y estridente; salgo corriendo y llego a una calle oscura donde hay gente formada esperando para entrar al bailable. Es un ambiente algo siniestro, como un film noir: hombres con sombreros que les tapan media cara, mujeres duras, negros del hampa; bajo la luz amarilla de los faroles, se ven varios coches toscos estacionados en las aceras. Decepcionado, decido regresar por Doris para irnos a casa. Entonces me topo con un par de chicas japonesas que bailan frente a frente: solamente se ven sus pies y sus cabezas volando en el aire... Despierto. 

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