martes, 1 de agosto de 2017

1 DE AGOSTO DE 2017

Estoy ordenando documentos en una oficina vacía: es muy noche y ya debería estar durmiendo. Me asomo por una ventana: a lo lejos pasa volando un grupo de vampiros; pienso que van hacia Guatemala. Salgo por un pasillo; llego a otro espacio iluminado donde Liliana Bretón y Edgar Ríos están trabajando detrás de sus escritorios. Edgar me dice que ya me autorizaron un mes de gasolina para mi automóvil. Veo el automóvil: es un ser orgánico, enorme y anaranjado que escurre líquidos; está estacionado afuera del café El Turco de la colonia Narvarte. Luego estoy caminando en otra parte de la ciudad que no conozco: ya es de día; hay muchos árboles y edificios radiantes. De pronto pasa corriendo un niñito frente a mí, cruza la avenida a toda velocidad y por poco lo atropella un camión. Unas señoras comentan que el niñito lleva varios días corriendo sin parar. Llego a Metro Balderas, aunque el sitio es totalmente diferente: la estación es como un aeropuerto y en las paredes hay unas repisas muy pequeñas que bajan a los pasajeros de uno en uno, de pie, hacia los túneles. Me asomo por el hueco donde entran las repisas: abajo se ve un espacio enorme y oscuro que da mucho miedo. Luego todo cambia: estoy con Doris en el restaurante de un hotel; esperamos a unas personas importantes que van a desayunar con nosotros. Hay mucho movimiento: meseros ruidosos, mujeres que pasan de prisa, señores leyendo el periódico y bebiendo café. Salgo a un jardín muy largo que tiene un caminito de piedra; recorro el caminito y llego a una entrada grande, desde donde se ve una plaza rodeada de edificios con techos de dos aguas. Enfoco la vista hacia los techos: descubro que varios ciclistas corren por ahí, a riesgo de caerse y matarse. De pronto aparece un patín del diablo manejado por un chico: junto a él hay tres perritos acomodados de manera muy extraña, como en un rompecabezas. Pasan frente a mí a toda velocidad, volando casi sobre el caminito de piedra: llegan al final y dan la vuelta en un ángulo de noventa grados. Pienso que a Doris le van a encantar los perritos… Despierto.

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17 DE FEBRERO DE 2019