sábado, 26 de agosto de 2017

26 DE AGOSTO DE 2017

Primer sueño: es muy noche, me encuentro en el interior de un carro alegórico sin techo; conmigo está Enrique Bernal. Vamos disfrazados de centuriones, aunque también parte de nuestro atuendo son cuernos, colmillos y garras. Le voy contando a Enrique mis experiencias en otros desfiles y él me escucha con interés. Recorremos calles oscuras y vacías; salimos a una avenida arbolada que tiene un gran camellón en el centro. De pronto, en el cielo aparecen varios platillos voladores luminosos que se mueven de manera errática. El carro se detiene y le digo a Enrique que nos bajemos a sacar fotos. Vamos corriendo a lo largo de la avenida; arriba los platillos voladores se ven impresionantes. Entonces llegamos a una bocacalle y descubrimos que los platillos son en realidad las luces de unos reflectores que manipulan dos tipos fortachones. Junto a una pared hay otro fortachón girando una palanca que mueve varios columpios tripulados por niños muy pequeños. Hay otros niños y niñas formados esperando turno para subir a los columpios; todos van vestidos de blanco. A un lado de la pared hay una larga alambrada por donde se ve, a lo lejos, un bosque oscuro. Luego estoy en una cabaña casi vacía: sólo tiene un colchón en el suelo y una mesa baja donde hay pan rústico en un plato. Salgo de la cabaña: está amaneciendo y frente a mí se ve un paisaje muy bello de montañas, bosques y nubes. Hace frío y siento mucha tristeza. En otra cabaña cercana se ve gente en el interior; pienso que son scouts. Regreso a mi cabaña: sé que debo pasar ahí varias semanas hasta sentirme bien, pero me preocupa que no tengo libros ni cuadernos para entretenerme… Despierto. Segundo sueño: estoy en una salita platicando historias con algunos camaradas: Jacovich, Eduardo Gómez, mi primo Horacio y el Kapus (un amigo de los ochentas que nunca volví a ver). Llega Juan Carlos Barrera con una libreta a interrogarnos sobre un robo, pero no le hacemos mucho caso pues no sabemos nada. Se va un poco molesto y entra a una cocina donde varias mujeres están haciendo de comer. Entonces aparece en mi sueño un árbol grande. Al acercarme, descubro que tiene un agujero ovalado en el tronco por donde empiezan a aparecer imágenes: se trata de las fotos de varios forajidos que busca la justicia y por los cuales ofrecen fuertes recompensas… Despierto. 

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17 DE FEBRERO DE 2019