martes, 22 de agosto de 2017

22 DE AGOSTO DE 2017

Platico con Fernando Cárdenas, quien en el sueño es un escritor beatnik; lo acompañan su sobrina y un jovencísimo poeta maldito. Estamos alrededor de una mesa metálica, nos rodean las penumbras. Fer está recomendándome al poeta, quien acaba de publicar su primer libro. Yo dudo de las apreciaciones de Fer y empiezo a dibujar con un plumón en una hoja blanca tamaño oficio. Cuando hago temblar la pluma, el dibujo aparece solo: se trata de un paisaje algo siniestro donde se ven árboles y un río; les digo que ahora van a saber lo que es la verdadera maldad. El poeta queda sorprendido con mi destreza para dibujar; sé que quiere pedirme regalado el paisaje, pero no se atreve. La sobrina de Fer me pregunta que qué opino de los sombreros; entonces yo arruino el paisaje dibujándole un tosco sombrero en una de las esquinas. Luego todo cambia: estoy con mi familia en un saloncito alfombrado y lleno de almohadones; también están varias de mis primas. Doris les está contando la historia del hombre monstruo que vive en el Hotel Presidente de Cancún; todos la escuchan con mucho interés. Subo a un tapanco donde están guardados los libros de mi papá; empiezo a revisarlos y me decepciono, pues todos los que me interesan ya los tengo. Entonces descubro dos libros azules y largos de pasta dura: al sacarlos, veo que son Poe Tomo 1 y Poe Tomo 2. Los libros están forrados con una pasta extraña que resplandece. Al abrirlos, veo que el Tomo 1 trata sobre la historia de todos los presidentes gringos, mientras que el Tomo 2 tiene diversas ilustraciones de terciopelo en alto relieve: son duendes monstruosos trabajando en una mina. Bajo del tapanco y le digo a mi papá que me preste esos dos libros: él acepta; mi prima Laura me mira con cierta complicidad pues entiende que me voy a quedar con ellos para siempre. Mi prima es al mismo tiempo mi amiga Magdalena, y sé que luego me va a pedir uno de los libros, pero pienso vacilarla dándole el de los presidentes gringos. Doris guarda los libros en un morral hippie; entonces mi papá me dice que vayamos a ver si ya viene mi hermano Leo, quien en el sueño es un niñito. Doris y yo salimos a esperarlo a la entrada de la casa, desde donde se ve una loma de la que bajan varios autobuses. De uno de ellos baja mi prima Martha; está muy afligida pues dice que van a operar de una muela a nuestro primo Gerardo… Despierto.

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17 DE FEBRERO DE 2019