miércoles, 30 de agosto de 2017

30 DE AGOSTO DE 2017

Primer sueño: estoy en una casa de varios pisos. En el centro de la casa hay unas escaleras de piedra en espiral que dan a las recámaras: cada recámara tiene una decoración diferente. Voy saltando veloz por las escaleras, necesito encontrar mis cosas pues nos vamos a ir de ahí. Entro a una de las recámaras: hay un tocadiscos y un montón de LPs; reconozco el de Raccomandata Ricevuta Ritorno. Luego voy bajando por las escaleras y llego a un lugar donde hay varias personas vendiendo juguetes piratas; al querer pasar por ahí, tiro sin querer un estante donde hay muchos héroes plásticos de anime. El dueño de ese puesto se me queda viendo pero no dice nada. Me dirijo al cubo de la escalera y empiezo a volar hacia arriba. El sueño cambia y estoy en un mercado del Centro de la Ciudad de México donde hay un laberinto de pasillitos muy angostos, entre escaparates de cristal. Veo que en uno de los escaparates hay un muestrario de hierbas medicinales y estampas de santos; entonces me convierto en un cubanito jorobado y empiezo a bailar: al pasar frente a un espejo, descubro que estoy vestido con un ridículo trajecito a rayas y uso un sombrero plano… Despierto. Segundo sueño: voy caminando por las escaleras de un hotel lujoso pero muy antiguo: quedé de desayunar con Doris y Rose Sousa, quienes van a llegar a un restaurante mexicano que está en alguno de los pisos del hotel. Cruzo pasillos que tienen el suelo como lomas de campo de golf; cuesta mucho trabajo caminar por ahí. Por fin llego al restaurante: desde afuera, por el cristal, veo que los gabinetes están colocados como gradas; en varios de ellos hay familias comiendo, pero en ninguno veo a Doris ni a Rose. Decido quedarme a esperar afuera, pues junto a uno de los gabinetes están unos mariachis tocando a todo volumen y la música me molesta. Me siento en el suelo y saco mi libro para leer en lo que espero… Despierto. 

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