miércoles, 19 de julio de 2017

19 DE JULIO DE 2017

Me rentan una casa enorme en $7,000 al mes; el precio incluye un mayordomo y dos doncellas. La casa es blanca: la sala y el comedor están al nivel del piso y las recámaras abajo, pues está incrustada en una colina; desde arriba se percibe una vista impresionante de la ciudad. Pienso que la casa va a funcionar muy bien para abrir ahí la nueva Escuela Mexicana de Escritores, pero no sé qué hacer con el mayordomo y las doncellas. Entonces me llega una imagen donde el mayordomo y las doncellas están bailando lentamente en un escenario de la futura escuela: usan antifaces y disfraces exóticos. Bajo a la cocina: es blanca y lujosa. En una mesa está Doris, resolviendo un juego de acertijos compuesto por corazoncitos perfumados de dulce; me dice que ahorita que termine nos vamos. Luego todo cambia: estoy en una habitación larga y algo oscura, se trata de la recámara de Tony Soprano. Uno de sus matones me va mostrando solemnemente el lugar: la colección de trajes y corbatas, la madera negra que decora las paredes, una puerta tapiada donde Tony guarda sus tesoros. En la entrada del baño hay un pizarrón luminoso: se trata del blog de Carmela, la esposa de Tony Soprano. El blog se actualiza cada diez segundos y en él van apareciendo imágenes diversas: fotos de Carmela de joven, autos convertibles, cartas de amor con cupiditos dibujados, un perro lanudo. El matón me dice que en la habitación de Carmela está el blog de Tony; que decidieron intercambiarlos para que así no haya secretos entre ellos, pero Tony nunca escribe nada. Al salir, el matón me regala de recuerdo una pluma fina. Salgo a la calle: es muy noche y sé que ya debería estar durmiendo. Pasa un autobús casi vacío, en uno de los asientos hay un chocolate que es al mismo tiempo un cuaderno con mis apuntes de sueños; tengo miedo de que alguno de los pasajeros se lo lleve. Luego estoy en un estanque prehistórico, nadando entre delfines. Alrededor hay una densa selva tropical y está a punto de anochecer. El fondo del estanque es de un profundo azul cobalto: me da algo de miedo, pero siento en la espalda el aura protectora de los delfines y eso me tranquiliza… Despierto.

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17 DE FEBRERO DE 2019