Primer sueño: estamos Doris y yo en un pequeño taller mecánico, esperando a que arreglen el auto de nuestro amigo Sergio Aleph, quien se ve preocupado pues ya es muy noche. Llega un doctor alto y barbón y empieza a colocar su estetoscopio en algunas partes de auto, nos dice que la compostura va a salir carísima. Salgo a la calle: descubro que estoy en Av. Universidad y se me antoja un helado, pero a esa hora no hay ningún lugar abierto donde pueda comprarlo. Pasa uno que otro auto; yo busco periódicos en el suelo para leer algo mientras voy caminando. De pronto, un camión de redilas lleno de albañiles dormidos se sube a la banqueta y frena a pocos centímetros de mí: los albañiles despiertan y ríen como si fuera una broma. Todo oscurece pues se apagan las luces del alumbrado; empiezan a caer truenos. Regreso al taller mecánico y le doy una tarjeta de crédito a Sergio para que pague la compostura; el doctor dice que él tiene un automóvil de la misma marca y que salen muy malos. Luego estamos Doris y yo en un balneario antiguo: se supone que es de tiempos de Don Profirio. Veo multitudes aclamando a los artistas que esa mañana van a presentarse: por ahí andan Juan José Arreola, Cantinflas, Pedro Infante; la gente usa ropa elegante pero de la época porfiriana. Entramos a un salón: hay muchas mesas y meseros sirviendo platillos. En otro saloncito hay una foto: se trata de la portada del Sgt. Pepper's pero en tono sepia; en lugar de los Beatles, al centro están Porfirio Díaz y otros militares que no reconozco. De pronto todo cambia: estamos en el mismo lugar pero es en el presente. El saloncito está oscuro y lleno de basura; Doris dice que es una lástima que hayan descuidado tanto ese sitio histórico. En un rincón hay una pareja bailando, la música es una rola de Real de Catorce que no reconozco. Despierto y trato de encender la lámpara del buró para anotar el sueño, pero no puedo moverme. Estoy bocabajo. Noto que todo está lleno de agua violeta que se escurre por las paredes y moja el contacto eléctrico. El foco saca chispas; tengo miedo de electrocutarme. Aparece Pita Amor, está muerta y huele mal; me mira con ojos distorsionados por el grosor de sus lentes y dice: "el mundo es una porquería" (frase que le escuché decir varias veces en los 80s, cuando la conocí). Siento que hay alguien acostado encima de mí, sofocándome; no sé si es Doris o alguien más. También siento que acostado junto a mí estoy yo mismo, durmiendo profundamente, moviendo las manos y haciendo unos ruidos metálicos con los dedos, como si las falanges no encajaran. Entonces despierto de verdad... Segundo sueño: estoy a punto de dar una clase magistral de historia de las animaciones; el salón es enorme y frente a mí hay una multitud. Soy famoso, todos esperan con emoción lo que voy a mostrarles en la pantalla. Me dispongo a comenzar, pero una mujer con su micrófono me interrumpe para anunciar que después de la clase nos espera en el comedor donde se jugarán las simultáneas de ajedrez. Ahí todo cambia: me encuentro en un departamento desconocido; está en la planta baja de un edificio y se supone que, además de Doris y yo, viven en él Roberto Sepúlveda, Mave Gaya, Arlette Drexler y otros amigos. Abro la puerta de la entrada: afuera hay un boquete en el suelo y descubro que los vecinos han estado arrojando ahí sus bolsas de basura. Entro al boquete y bajo por una montaña de bolsas y costales, me doy cuenta de que es un sótano con tuberías y cables y que nadie sabía que estaba ahí. Ya abajo, veo una puerta metálica repleta de graffitis, la abro y entonces estoy en el interior de un documental sobre los Rolling Stones. Según el documental, los Stones son gringos y Ed Sullivan quiso ser su manager pero John F. Kennedy se lo prohibió. Veo a Mick Jagger y Keith Richards dirigiéndose hacia la entrada de un hotel de playa; van payaseando y visten camisas tropicales muy largas... Despierto y anoto. Tercer sueño: estoy en la ciudad de Aguascalientes; Enrique Urbina me recomienda una rara película de los 80s: "es comedia pero está buenísima", dice. Ento al Parián: en una tienda hay muchos DVDs a $10 cada uno. Aunque son originales, vienen en unas bolsitas de celofán muy chafas. Encuentro varias animaciones de Batman que no conocía, pero entonces olvido el título de la peli que me recomendó Enrique. Sigo viendo las pelis, están colgadas en un anaquel largo; al darle la vuelta veo montones de LPs a la venta: recuerdo varios de Camel y de The Cure. Tomo el Welcome To My Nightmare: está nuevo, cerrado, cuesta $240. Pienso llevármelo para dárselo a Juan Bobadilla pero no sé si será mejor comprar otros para mí con el dinero que traigo. Sigo viendo discos y descubro una parte de la tienda donde venden series francesas de animación: por las portadas, veo que son para adultos y que no las conozco. Salgo de ahí y de pronto estoy en un carrito eléctrico sin techo; conmigo va Ingrid Bodet. El carrito camina sin que nadie lo maneje: vamos por calles curvas, se supone que es Coyoacán. Ingrid me dice que muy pronto se va a casar y que quiere hacer una "boda conceptual"; me pide que Doris y yo seamos sus "padrinos de concepto". Entramos a un estacionamiento subterráneo y el carrito se detiene. Hay un villano viejo: usa traje, carga un maletín y se ve peligroso; otro hombre, un cuidador o algo así, le ayuda a subirse a un coche negro y se van huyendo hacia la salida del estacionamiento. Los sigo: en ese momento me doy cuenta de que estoy soñando y que puedo dirigir mi sueño. Llego a la cocina de la casa donde viví cuando era niño: mi mamá está cocinando, es muy joven y no sabe que yo estoy ahí. Entonces ella toma una licuadora para agregarle salsa a una cacerola llena de carne; yo le echo coca-cola a la salsa y se la arruino. Mi mamá prueba con el dedo el resultado, se ve decepcionada y sigue sin saber que estoy ahí. En la pared que está sobre la estufa hay pegados algunos arcanos mayores del tarot de Marsella; los miro: están dibujados como si fueran superhéroes. Faltan varios para completar la colección de 22; se supone que vienen de regalo en los recibos de Telmex. Despierto.
viernes, 7 de julio de 2017
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