lunes, 3 de julio de 2017

3 DE JULIO DE 2017

Primer sueño: una cabaña de madera; en el porche que da a una llanura estamos sentados mi padrastro Jaime, Doris y yo. Es de noche y vemos las estrellas: son tantas que da miedo. Jaime dice que aunque no podamos viajar a las estrellas, sí podemos conocer el mundo. Lo seguimos al interior de la cabaña y nos muestra un globo terráqueo: nos dice que hay que viajar al Polo Sur; que hay ríos y bosques que aún no se descubren en Asia y Estados Unidos. Un acercamiento al globo terráqueo muestra en colores pastel las rutas que Jaime va nombrando y que se aclaran conforme la vista los enfoca. Alguien me llama pues tengo que hablar con unos jóvenes marihuanos que dejaron de atender su propia tienda. Recorro escaleras y pasillos extraños: es un laberinto de cajas de refrescos, baúles, refrigeradores; también hay varias puertas cerradas. Sigo una voz que me guía por el lugar y por fin llego a la tienda. En una alfombra hay varios jóvenes drogados: fuman de una pipa de agua y son como hippies. Llevan varios días ahí y no han abierto la tienda; uno de ellos no sabe dónde dejó a su hija pequeña, pero no parece preocuparle. Oigo la voz de la niña en algún lugar indefinido y pienso que se fue a otra dimensión. Les propongo a los jóvenes que juguemos al ajedrez para así "aclarar la mente". En la tienda hay varios tableros de ajedrez: escojo uno cuyas piezas son aliens contra astronautas, pero al tratar de acomodarlo para iniciar la partida, noto que no hay ningún lugar plano para colocarlo, que todos los muebles y las mesas son ondulados. Quito algunos objetos de un taburete y trato de acomodar el tablero ahí, pero de pronto estoy en una cocina dándole de comer a mis perritas. Lo que comen brota de un recipiente debajo del fregadero y es muy raro: culebritas de goma, panecillos en forma de peces que son muy nutritivos; mis perritas se mueven por la cocina como si estuvieran nadando. Entonces despierto. Anoto todo... Segundo sueño: estamos en casa de una prima. Es una casa rústica en las afueras de un pueblo; tiene muchas habitaciones, todas ellas repletas de amigos que beben, comen y ríen. Es medianoche: se siente un ambiente de alegría navideña, de expectativa de eventos gratos y memorables. En un comedor pequeño están Saúl y su esposa; también están Alina Toalavía y Ramón del Val: platicamos acerca de una encuesta que se hizo en Radio Fu Manchú, donde el disco "Close to the Edge" de Yes, le iba ganando en votos a "Selling England by the Pound" de Genesis (lo cual fue cierto en la vida real). Doris me dice que tengo que ir al pueblo a comprara no recuerdo qué: salgo y veo que están llegando más personas en sus coches. Luego camino por una carreterita donde de vez en cuando pasan más coches. A los lados hay almacenes rurales donde venden cuerdas, cajas de fruta, cubetas y escobas; se me hace raro que estén abiertos a esa hora. Llego a una plaza que en el sueño es Santo Domingo, pero no se le parece: hay una fuente blanca, palomas, espías aguardando en las esquinas. Ahí se me acerca una muchacha y me dice que es Tomás mi perrito, pero que a veces se convierte en muchacha y cuando vuelve a ser Tomás se le olvida todo. Le pregunto si puede ver (mi perrito Tomás es ciego) y ella dice: "casi no". La abrazo y ella se acurruca en mi hombro, está feliz. Regreso a casa de mi prima: en el camino me siguen tres perros negros, grandes. Parecen amenazantes pero al mismo tiempo sabios; alguien los llama de pronto y ellos se regresan. Poco antes de llegar, veo a los vecinos de mi prima colgando una piñata entre las bardas de las casas. Entro a la casa: otra prima me da un vasito lleno de salsa y le derrama encima refresco de manzana. En una barra están mi mamá, algunos tíos y algunos primos. Todos ríen pues mi mamá les está contando chistes. De espaldas reconozco a mi tía Chilo (q.e.p.d.): le toco el hombro, ella gira y me abraza; comienza a llorar. Sé que ya está muerta y le pregunto que qué tal es "estar allá"; ella dice que muy agradable. Despierto... Tercer sueño: Jorge Llaguno es el jefe de una cuadrilla que tiene que arreglar un edificio: usa casco y es muy autoritario cuando da órdenes. Subo por una escalera de mano; de mi hombro cuelga una extraña cubeta llena de "medicina para las paredes". Llego a una ventana y entro: es una oficina pequeña, con varios cubículos. Le pregunto a una secretaria que si ha visto a Armando Walle; ella me ignora pero de pronto Walle, a mis espaldas me dice: "estoy aquí". Volteo y lo veo, escondido entre un muro pequeño y un portagarrafones. Luego estoy en la azotea: frente a mí varios hombres arreglan la parte lateral de una iglesia; uno de ellos es Jimmy (quien en la vida real era chalán en uno de los hoteles donde trabajé hace muchos años) y tiene que caminar por un filo de muy pocos centímetros para llegar de la azotea a la iglesia. Me da mucho miedo verlo caer, así que volteo al otro lado y me asomo por una bardita que da a la azotea del edificio vecino: ¡oh sorpresa! hay un león enorme que, al verme, ruge y viene corriendo hacia mí. Despierto en el sueño y le platico esto último a mi tío Víctor (q.e.p.d.) quien también es jefe de cuadrilla. Él se ríe y me dice: "por querer evitar un miedo, te tuviste que enfrentar a otro"... Entonces despierto de verdad y anoto todo. 

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